viernes, 4 de noviembre de 2016

Hay algo que me llevó a escribir estas líneas...


Hoy me siento quebrantada. En los días siguientes seguramente voy a escribir sobre mis "decouvertes" en el importante salón de vinos La Grande Degustation de Montreal que se realiza desde ayer y hasta el sábado con miles de vinos y centenares de bodegas presentes, un evento que es un verdadero deleite para mi paladar de sommelier. Pero esta edición de la feria es diferente, porque es la Argentina por primera vez y junto a Chile, el país estrella. Hay algo que me llevó a escribir estas líneas, las primeras que me salen luego de haber asistido a la primera jornada. No son otra cosa que una catarsis u opinión personal. Luego vendrán las apasionadas notas de degustación, ¡se los prometo!

Muchos saben de mi pasión por los vinos. Y todo empezó con los vinos argentinos. Gracias a ellos comencé a sentir los primeros aromas, sabores y placeres. Les estuve siempre tan agradecida y me gustan tanto que pensé que iba a poder vivir de ellos y con ellos toda la vida. Así, con esa ilusión llegué a Canadá, me sentía, me autoproclamaba una abanderada de los vinos argentinos. A quien me quisiera oír, les enumeraba las infinitas características, les invitaba a animarse a descubrir otras variedades menos conocidas…Y me gustaba hacerlo, porque así me sentía cerca de mi esencia. Porque siempre he extrañado la Argentina, como se extrañan esos amores inconclusos.
En el evento en el que los vinos de Argentina son protagonistas hoy en Montreal, la organización y promoción se le ha dado a una relacionista pública extranjera, los vinos en los stands son servidos y presentados por extranjeros de escaso conocimiento específico en vinos argentinos, salvo algunos productores presentes y el comunicado de prensa oficial sobre los vinos de Argentina distribuido a la prensa especializada tiene un enfoque absolutamente equivocado para este mercado. Hasta el video institucional no responde a la actualidad vinícola del país. Y no lo digo solamente yo, sino también se lo escuché decir a un productor presente de reconocido nombre en la industria. Me pregunto quién habrá hecho la gacetilla o el video...
La mentalidad argentina es así…siempre mirando hacia afuera y dejando al otro, al extraño, al extranjero decidir, decir, representarnos. Me sentí una extraña paseándome por los stands argentinos. Esta es la imagen que Argentina proyecta y me molesta mucho luego escuchar las quejas y la envidia de estos mismos argentinos arrogantes, diciendo que Chile (el otro país anfitrión) tiene más visitas en su pabellón o que ganan más premios y reconocimientos.
Ay, que es osado el resto del mundo queriendo ser mejor que el argentino… ¿O no será que son más humildes y quieren superarse?
Hoy me doy cuenta que ese enamoramiento que yo sentía no era recíproco. Y que sentirse orgullosa de ser argentina es una ardua tarea. Me la paso diciendo con tristeza que no logro representar a los vinos argentinos viviendo aquí ¡pero esta idiosincrasia y arrogancia de la mayoría de los bodegueros argentinos y Wines of Argentina cuando los veo por estas tierras la verdad que tampoco me representan!
Hay algunas excepciones, de personas, de ocasiones, de gente abierta y humilde. Pero son muy pocos a mi parecer. A ellos solos les sigo agradeciendo...


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