martes, 13 de septiembre de 2016

Telmo Rodriguez: cómo hacer memoria y grandes vinos a partir de la historia vinícola española

                                   

Por Marina La Forgia

Es la segunda vez que tengo ocasión de degustar sus vinos acompañándolos de sus anécdotas, su pasión y su entusiasmo. Y será ese conjunto de sensaciones el que me deja luego un agradable sabor y remembranza.  Sin lugar a dudas, sus vinos son magníficos, pero hay algo adicional en Telmo Rodríguez: este reconocido enólogo español ha iniciado la ambiciosa cruzada de demostrarle al mundo que los vinos españoles en general y los de Rioja en particular, guardan secretos en sus terruños y su pasado que son necesarios develar.


Recibidos amablemente por el propio Telmo en las oficinas en el viejo Montreal de Trialto, su agente representante, tuvimos ocasión de degustar 6 vinos de alta gama. Vinos que al menos en lo personal, me han permitido descubrir las particularidades del suelo riojano, la delicadeza y sutileza de viñedos y parcelas celosamente seleccionados y el “savoir faire” de este enólogo que lleva la pasión por el vino en sus entrañas.

Iniciamos la cata con el vino blanco Remelluri 2013. Remelluri es la bodega familiar de su padre, e históricamente una de las granjas con viñedos más antiguas del Valle de La Rioja. No es común degustar vinos blancos riojanos, por lo que este blanco blend de 9 variedades me parece una perlita a descubrir. Nariz bien perfumada con aromas de fruta blanca como el durazno y pera, sumados a ciertas notas vegetales y herbáceas que le dan un toco muy agradable y refrescante. En boca es untuoso y fresco al mismo tiempo, cremoso y elegante. Se perciben notas de especias muy envolventes. Disponible únicamente en las SAQ Signature, y a un precio de 79,75$ es un vino exclusivo interesante de descubrir.

 En segundo lugar, hemos degustado el Lanzaga 2010, un vino tinto de su portfolio de vinos españoles pertenecientes a la compañía de vinos Telmo Rodríguez, disponible en Quebec únicamente en importación privada. Bella estructura, taninos aun presentes que denotan su potencial de guarda y el aporte de la madera en su proceso de maduración. Nariz compleja, gran bouquet en el que predominan las notas de fruta roja cocida. Un blend de cepas del que no conocemos proporciones, pero que sin dudas incluye la Graciano, la Tempranillo y la Garnacha. Su precio: 42,25$ y solo 35 mil botellas elaboradas.
De la misma línea de vinos de Rioja Alavesa, catamos también el Altos de Lanzaga 2012. Un vino de alta gama disponible en SAQ Signature a 93,50$. Una nariz seductora de caramelo, ciruela, guindas y frambuesa. Bien estructurado en boca, siendo un vino envolvente, redondo, intenso y con amplio potencial de guarda. Así y todo, está listo para ser disfrutado. Un deleite para el paladar. 
De Remelluri pudimos catar también su Reserva 2010, que en el mercado de Quebec está disponible solamente en importación privada. Un gran vino con toda la estructura necesaria para convertirse en un vino de guarda. En nariz nos ofrece un bouquet de mermelada de frutos rojos, con destellos de aromas de barrica bien amalgamados. En boca, sus taninos aun presentes le dan un cuerpo interesante. Me ha gustado particularmente este vino y es otra de sus opciones en la gama de precio medio-alto a 42,75$. Si tengo que elegir entre éste y el Lanzaga, me inclino por este vino de carácter más tradicional.
Subiendo el escalón de calidad, está el Granja Remelluri Gran Reserva 2009. Un vino con una nariz más evolucionada pero no por ello menos atractiva que nos regala notas de fruta madura, chocolate, cuero y canela. Blend de Tempranillo, Graciano y Garnacha, es un vino español de gran personalidad que refleja como un envejecimiento de 7 años en bodega puede hacer maravillas. Su precio: $86,75. Una exclusividad de la SAQ Signature. 

Como broche de oro, Telmo Rodriguez nos hizo descubrir lo que podríamos llamar el Grand Cru español: su vino estrella Las Beatas 2013 (Precio SAQ Signature: $ 181,50) Con este vino, el enólogo ha querido ofrecer lo mejor del terroir de Rioja Alavesa haciendo un vino excepcional, un placer para pocos. Con uvas procedentes de un viñedo de solamente 8000 metros cuadrados este blend de uvas tintas desborda en nariz con aromas minerales, terrosos, especiados. Notas que encontramos también en boca con un cuerpo sedoso, intenso donde vuelven las notas minerales, salinas y un costado especiado que le otorga un particular y delicioso amargor. Es solo la tercera cosecha disponible en el mercado y desde su primera aparición no ha hecho más que enamorar a los paladares del mundo.

“El futuro de los vinos españoles es su pasado” nos dice Telmo Rodríguez para concluir que el porvenir de los vinos ibéricos está en volver a elaborarlos como se hacía en el pasado. La incursión y plantación de viñedos de variedades internacionales, así como la decisión de elaborar vinos “Parkerizados” para conquistar las Américas no han dado al final más que el resultado no deseado de posicionar los vinos españoles como vinos de bajo precio, de baja gama e industrializados. Cual Quijote de la Mancha contra los molinos de viento, Telmo Rodríguez forma parte de esta ola que busca “arrasar” viejos preconceptos y revalorizar los vinos españoles ofreciendo caldos de la más alta calidad. Está en nosotros, divulgadores o meros consumidores en reconocer que vale la pena animarse a descubrir e invertir unos cuantos dólares más en vinos fabulosos, de gran potencial de guarda y así contribuir a posicionar los vinos españoles en otro pedestal.











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