martes, 26 de enero de 2016

Duelo bordelés

Por simple azar, he descorchado en una misma cena dos vinos de la misma apelación de origen, la misma añada, la misma graduación alcohólica y hasta casi diríamos el mismo precio. Me esperaba encontrar así dos vinos similares, pero en cambio resultaron dos tipos de productos bien diferentes. Y en este duelo bordelés hubo para mí un franco ganador.

Mouton Cadet
Baron Philippe de Rothschild

Apelación Bordeaux Contrôlée
2013
Precio SAQ : $ 16,95
Más allá de la reputación mundial que Baron Rothschild pueda tener en el colectivo imaginario de los vinofilos, los vinos de esta casa productora no tienen para mi paladar esa elegancia seductora que espero de los vinos franceses. Puede ser ya casi un cliché hablar de esta particularidad francesa, dado que el mundo vinícola se está volviendo cada vez más globalizado. Sin embargo, del Mouton Cadet, yo la espero…
Por eso quizás me resulta un vino de assemblage austero, demasiado suave. Escasos aromas en nariz, y muy poca complejidad en boca. Tomable fácilmente, correcto, agradable, pero no deslumbrante. En retrogusto hasta me resulto un poco áspero y con cierto dejo de amargor.


La Grande Chapelle
Antoine Moueix
Apelación Bordeaux Contrôlée
2013
Precio SAQ : $ 14,95
Debo reconocer que no es fácil salir del lote, llamar la atención entre tanta variedad disponible de vinos de Burdeos a este precio. No obstante, “chapeau” (mis aplausos) a este vino digno y altamente recomendable. Elaborado a partir de uno de los cortes típicos de la región, merlot-cabernet sauvignon, en nariz ya sorprende por su bouquet de fruta roja cocida, cuero y especias. En boca, es estructurado, amplio y elegante. Hasta podría decir que es sedoso, amable y envolvente. Responde con creces a mis estándares de calidad, y en lo personal, responde magníficamente al gusto de mi paladar.


MLF

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