martes, 13 de diciembre de 2011

Romance del vino Tajinaste

Hoy ofrezco este espacio a quien llaman por las Islas Canarias “el poeta del vino”. Espero que la lectura de este romance “Tajinaste” sea para ustedes también un deleite como lo es el disfrutar de una copa de este buen vino. A mí al menos me ha encantado…¡Es un placer tener tus escritos en este humilde blog querido Xavier Seoanex! Y brindemos por y con este Tajinaste!

Esta frase lograría ser su epitafio: “En una vida anterior fui arena, y él fruto. En la presente soy cristal, él es vino. La futura vida, tal vez haga de él néctar, y de mí cobijo”.
Pertenecen a estratos desiguales, clases diferentes, ella proviene de Burdeos, de modesta condición, él es canario de abolengo, a pesar de su compenetración, esa unión a largo tiempo está mal vista, él es el complemento que necesita para la existencia, pero este amor es imposible…:
Todas mis hermanas han suspirado por este momento, sencillamente somos demasiadas, yo he tenido la desgarrada fortuna de pertenecerle, la suerte me acompañó, como él sólo nace uno en años elegidos por el generador de todas las cosas”.
Va a ser la primera vez de ella, pero él es tierno, delicado, sensitivo, de sabor divino, y comienza a colmarla lentamente.
“No me disgusta la adicción delirante que siento por él, ni la dependencia emocional que me une a su fluido.”
Lo siente en su interior, evolucionando, tomando forma y carácter, madurando.
“Llevamos unidos varios meses, casi como amante y amado, sosegados en la quietud de la oscuridad, abrigo en cambio la sensación de que para él soy una prisión”.
Anochece, abordando la ilusión de las almas, yendo al encuentro de ajenas caricias:
“Dos hermosos ejemplares de hembra entran en el bar ,el camarero llena las copas, risas, alegría, vacían las copas las vuelven a llenar, excitan la sensibilidad de todos, el vino sacia a los que lo disfrutan, a la vez que yo observo”.
Se levantan de la mesa envueltas en un seductor jolgorio, danzan ante los asombrados ojos de los presentes, “Sé que todo tiene su fin, debo compartirlo con labios ajenos, desconocidos, sufro silenciosa. Cuando quede al fin vacía, me abandonará para siempre”.
Las frágiles y embriagadas manos de una de ellas dejan caer la botella sobre la canto de la mesa, acabó en el suelo rota en mil pedazos, a pesar de ello, y como si no sucediera nada, brindan y saborean el último vaso.
“Es mi destino, ahora yazco en el suelo destrozada, y él le pertenece en este momento a ellas”.
Decir que el amado es Tajinaste, vino de linaje voluptuoso por excelencia, la amante fui yo, una humilde botella bordelesa. XS


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