viernes, 30 de diciembre de 2011

El vino hecho leyenda...

A poner "play", amigos lectores, y a disfrutar de una nueva historia que tiene como siempre al vino como protagonisa. Gracias Xavier Seoanex por enriquecer este blog con tus bellos escritos!



Cuenta la leyenda que algunas noches, mientras pescaban, los barqueros del Puerto de la Cruz, solían avistar la luz solitaria de un farol indicando que un monje cumple penitencia en su celda.


Entré en un mesón donde los pescadores bebían vino y disfrutaban de pescado fresco…

La mesonera de cabellos lúcidos, manos caducas y ojos francos, me sirvió un vaso de El Penitente. Le hablé de lo que me habían contado los pescadores acerca de la leyenda, y me dijo; ¿Quiere saber la verdad sobre la leyenda? Dije sí…

Evoco la leyenda que me contó Lucia y sus 80 años.

Realmente el monje no era tal, como creían los lugareños, si no un penitente y la luz es el espíritu de un Ángel que cumple penitencia eterna…

Narra la leyenda que el Hacedor de todas las cosas no pudo concluir su obra por pecar un Ángel. Dicen que tenía más colores, aromas y formas en su paleta, materiales que no llegó a utilizar para llegar a la perfección deseada.

Relegó la más hermosa fragancia, los más intensos colores, y las más excelsas formas para finalizar su obra maestra. Cuando quiso concluir la creación descubría que ya no estaban allí, en la “paleta divina”…

Uno de los Ángeles que ayudaba en la creación los aprehendió de la paleta y esparció sobre una hembra, embebiéndola de piel profunda, ojos silvestres, acaramelada silueta, fragancia de cuerpo hechicero, voz que acaricia los sentidos, felinos rasgos de tersura suave y divina... Jamás el cielo, los océanos, las montañas, las nubes, los ríos, los verdes prados…, alcanzaron la belleza y perfección anhelada por el Creador.

Ahora eran parte de ella…

La voz de la ira Divina dijo:” ¡Tu deber era servir a Dios!, ¡no lo has hecho!, por lo tanto te condeno: servirás al hombre sin obtener nada a cambio, serás nómada, no poseerás descanso y jamás retendrás lo más adorado, ese será tu eterno anhelo…

Tú dotada de tanta serena beldad -sin conocer el secreto-, inocente sueñas, sosegada. Cada noche cuando duermes, él protege y contempla tu semblante tranquilo, abrazando tu hermosura -a la vez que cumple penitencia-, sin poder retenerte…

Apuro mi vaso de vino, en mi interior queda la fuerza de Lucia, y el predominio de un vino que tiene la esencia de La Cruz del Teide de Bodegas Penitente...

Xavier Seoanex
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario