jueves, 22 de diciembre de 2011

Cuando el vino es también letras y música…

Para un disfrute asegurado, les sugiero leer este nuevo relato poético de Xavier Seoanex, querido amigo y poeta del vino canario, escuchando la bella melodía de Bach. Un verdadero juego de sentidos que alcanzaría su grado máximo de deleite si entre nuestras manos además tuviéramos una copa de este elixir de los dioses que tanto nos apasiona.  


Este año, Baco, el Dios del vino, consintió a los elementos deleitarse con los viñedos. Gabriel quien intenta proteger, supervisa, corrige las uvas, y un Ángel las recorre…
Un día. Las manos regocijándose entre los racimos. El intervalo. Percibo, el aliento de Baco detrás del sol, de la uva, de la faena.
Ángel es de pura cepa. Personalidad de cata franca, sobria, compleja, serio de boca, con esencia firme y persistente.
Maestro iniciador, habla de los años dedicados a la vid.
DICE: “Cuando la vida me huya, el amor a la tierra alegrará el paladar de los hombres, e inspirará a unos pocos.”
Son ya cuatro las generaciones: la suya, hijos, nietos, biznietos, valiendo al Dios del vino.
No siente el dolor de los años. Sus dos ojos. Vecinos. Húmedos…Heridos se confiesan, cuando piensa en el eslabón que dejará de ser.
Lúcido el canto de Ángel.
La luz del sol atraviesa las cepas rodeadas por el mar, igual la dirección, mientras el Atlántico vigila.
DICE: “La vida es sólo una cadena. Lo más insignificante no es liviano cuando el colofón se ve más cerca.”
Entretanto me dedico a la faena, y observo:

“Una araña quebradiza se impone al sol, entre el zumo de uva del racimo que desciende entre mis dedos, frágiles cuatro pares de patas…Ella es parte de las proteicas sustancias que necesita la levadura para vivir, nutriendo al vino. Cruce de organismos vivos, ¿el vino es un híbrido? No. Los dos están muertos. Pero se reencarnan en vino, y el vino está vivo…o ¿seguirá las leyes del karma? Es un elemento viviente, evoluciona para bien o para mal, cómo el ser humano.”

Me confunde mi propio pensamiento, y es cuando Ángel me rescata del mundo virtual.
DICE: ¡Despierta, hombre!, sólo es una araña estrujada, ¡Saca las uvas agrias del racimo, y a la cesta con el resto muchacho!
Las hojas de la cepa dejan entrever un corte en el antebrazo de Ángel.
El zumo de la uva negramoll acompaña a su sangre al cesto.
La sal vuelve al aire con nuestro resudor, fuerte empuja el viento… Perfecto maridaje entre el Atlántico, el sol, la viña, y el sudor de los jornaleros.
Los ojos de Ángel, verdes, frágiles, luminosos como el mar, no ocultan secretos, brillan de alegría, reflejan azul cielo. Descubren una vida no consistente en medirnos con el prójimo, sino con la naturaleza.
Me despido, acompaño a Gabriel-enólogo de vocación-, a la bodega.
DICE Gabriel: “Presiento un gran vino éste año, buenas uvas tintas, bañadas por el sol, regadas por la lluvia, protegidas por la tierra, excelente cosecha”.
Lo sé.
Ángel también.
Está todo sujeto al influjo de Baco, un día tomará en sus brazos el espíritu de Ángel, cuando ya no esté, permanecerá entre nosotros, el vino nos inspirará y hablará de él. Cuando se mande a mudar…

Escribo éstas últimas líneas cortejadas por la vid, embriagadas de sol, y de orgullo. Bien acompañado, la copa me regala un vino tinto franco de cata: serio en boca, amplio, bien estructurado, maduro y de largo gusto terruño.
DICE la etiqueta: Domínguez Selección negramoll. Vendimia 2008










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