martes, 15 de noviembre de 2011

Esa copita que renueva el espíritu

Vinos licorosos, generosos, encabezados, fortificados, de postre. Son varias las maneras de llamarlos, pero en definitiva todos nos remiten a un placentero momento de disfrute, de la mano de una elevada concentración de azúcares y alcohol que dan como resultado algunos vinos diferentes. En este grupo se ubican varios viejos conocidos como el moscato, el porto, el jerez y el marsala, entre otros, cuya elaboración fue descubierta casi por azar y que hoy son emblema de muchas de las regiones vitivinícolas más importantes de Europa.


En próximos artículos les iré detallando cada uno de ellos. Hoy les dejo una pequeña introducción, ¡y el interés por querer conocerlos!

Se entiende por vinos generosos aquellos vinos que tienen una graduación alcohólica elevada, generalmente comprendida entre 15 y 23 grados. Estos vinos se llaman así porque sus contenidos de azúcar y alcohol son superiores a los de los vinos comunes o más tradicionales. Por lo general, se obtienen asoleando las uvas antes de fermentarlas o mediante el agregado de brandy (alcohol) antes o durante la fermentación. Estos vinos de distinto carácter son la bebida ideal luego de una deliciosa cena. En agradable compañía se los recomiendo para la sobremesa. Son un deleite para los sentidos…

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