martes, 5 de octubre de 2010

Junto a Dionisios y Epicureos voy al descubrimiento de los vinos griegos



La mitología griega nos ha deleitado siempre con su dios del vino Dionisios. Luego Epicúreos, filósofo, que incorporó su doctrina en base al placer. Grecia, esa tierra milenaria y cuna de la humanidad, es también uno de los países productores de vino más antiguo. Poco se sabe de estos caldos en el mundo, pero existen en amplia cantidad y variedad.
Con gran entusiasmo y curiosidad participé recientemente de un seminario y degustación organizado en Montreal por All About Greek Wines (Todo sobre los vinos Griegos), una entidad con base en Nueva York que viene trabajando fuertemente para posicionar los vinos griegos en mercados consumidores de vinos importados como Estados Unidos y Canadá. Y hoy quisiera compartir con ustedes este descubrimiento de vinos diferentes para ampliar nuestra posibilidad de gustos y selecciones.
Los vinos griegos son especiales, casi exclusivamente elaborados a partir de uvas indígenas desconocidas, aunque enológicamente cualitativas. De las cepas francesas solamente incorporaron a sus cultivos variedades como el Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah o Muscat. El resto es una vasta variedad, aproximadamente 300 cepas locales que nada tienen que envidiarle a las más tradicionales y mundialmente conocidas.
La geografía de este país tan particular contribuye sin dudas al esplendor que tienen sus vinos. Grecia es mar y montaña, calor extremo, ausencia de lagos y variedad de suelos. Una conjunción de factores ideal para la vid y para dar los mejores frutos. El resultado está a la vista, con unos vinos blancos de características minerales en su máxima expresión y vinos tintos fuertes, con taninos y estructura que no pasan desapercibidos.
Tipicidad en su máxima expresión
En los blancos es común encontrar marcadas notas de salinidad, de frutos cítricos y marcada acidez. Hechos a partir de cepas con hollejo rosado, los blancos más característicos son Roditis y Moschofilero. Si de uva blanca se trata, Assyrtiko es una de las más populares.
En los tintos es perceptible el toque mediterráneo con aromas de oliva, sotobosque y otras hierbas. Intensos, corpulentos y hasta quizás un poco agresivos en taninos son las marcas que los caracterizan. Ni nuevo ni viejo mundo, o bien una grata combinación de los dos.
Xinomavro es una de las variedades tintas más expandidas y una de las más cualitativas es la llamada Agiorghitiko.
Me han sorprendido también sus vinos dulces, como el Vin Santo o aquel elaborado a partir de la uva tinta Mavrodaphne, con sus notas marcadas empireumáticas, de especias y frutas cocidas. Deliciosos vinos de postre.
Del pasado al futuro
La estrategia y el marketing con el que Grecia intenta posicionarse en el mundo del vino a escala mundial están comenzando a dar sus frutos. Los vinos griegos sorprenden y gustan gracias a una mezcla de “savoir faire”, a una variedad de cepas autóctonas muy particulares y una cultura milenaria en sus raíces.
Lejos ha quedado la identificación únicamente de los vinos griegos con los vinos de resina: ese tipo que se elabora añadiendo resina de pino a vinos blancos durante la fermentación que produce un sabor inusual. Aunque sigue siendo ésta una práctica popular, hoy los vinos griegos son mucho más que eso.
Si de vinos se trata y aunque suene paradójico, ¡Grecia marcará en un futuro un hito en la historia!

2 comentarios:

  1. "Epicúreos", no es un nombre propio sino el plural de epicúreo, o sea, un seguidor de la doctrina de Epicuro de Samos. En su doctrina, los epicúreos si bien opinan que hay que disfrutar los placeres porque no creen en la otra vida, evitan el placer intenso porque lleva al dolor, así que los placeres según Epicuro deben ser mesurados para que duren a largo plazo.

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  2. Muchas gracias Ramón por tu aclaración en cuanto a la terminología...me disculpo por el error involuntario. Se trata entonces de Epicuro, y no de Epicureos como nombre propio.

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