viernes, 23 de abril de 2010

Bajo el encanto de los vinos de Provence



Un mini salón llevado a cabo en la Maison du Gouverneur de la SAQ se convirtió para mí en un agradable recorrido sobre los vinos de la región francesa de Provence-Alpes-Cote d’Azur, una zona bellísima de clima mediterráneo de la que poco conocía y que hoy les quiero presentar. La historia de la viticultura en Provence se remonta a más de 2600 años y la región es considerada la cuna de los vinos franceses, es decir que cuenta con esa particular noción de terruño, orgullo y experiencia digna de ofrecer vinos de altísima calidad.
El evento fue organizado por el Comité Mistral, una asociación consagrada a la promoción de las marcas de la región a escala internacional. Y para ello desembarcaron en Quebec 8 productores de excelentes vinos rosados, blancos y tintos que tuve la oportunidad de degustar y descubrir. Algunos de los vinos presentados ya están disponibles en el mercado quebequense, mientras que otros estaban siendo presentados por primera vez en estas tierras.
Decidí focalizar mi degustación sobre todo en los vinos rosados, su natural y verdadero “savoir faire” y luego seleccioné un blanco y dos tintos, todos por su particularidad de cepajes y para así tener una idea bien acabada de los vinos de Provence. Todas las apelaciones disponibles en la región son denominadas AOC y existe un amplio abanico de variedades de uvas, algunas de las cuales son consideradas verdaderos exponentes de la región, como la Mourvedre.
A excepción de uno solo de los vinos catados, la característica de los “roses” provenzales es casi unánime: no son secos sino auténticamente frescos y frutados. Son esos vinos ideales para un atardecer de verano, como aperitivo o bien acompañando una comida ligera sin demasiado condimento. Las variedades más clásicas con las que se elaboran los vinos rosados de Provence son la Syrah, la Garnacha y la Cariñena y me ha sorprendido ver como casi todos las bodegas ofrecen este tipo de vino dentro de su inventario. Todos los productores presentaban orgullosamente su rosado como uno de los vinos delicados, bien logrados y de gran aceptación por parte del consumidor. Y realmente todos me han gustado.
Dos cepas tintas interesantes de esta zona son la ya mencionada Mourvedre o la Cinsault, las cuales usadas en cortes con Syrah o Garnacha dan como resultado unos vinos de gran estructura y fineza. Vinos con un carácter de nuevo mundo que me sorprendió, y porque no decirlo también, que me agradó!
En blancos me dejé cautivar por un exponente de mi variedad preferida, un Viognier 100% puro, bastante particular. Fue en este vino donde percibí con mayor predominancia las características minerales y mediterráneas del clima y el suelo. Si de cepajes mas autóctono se trata, es necesario degustar entonces algunos exponentes que incluyen Ugni Blanc, Rolle o Semillon. Absolutamente todos son vinos elegantes y finos que bien representan esta zona francesa glamorosa y cautivante. Cada vino degustado significó para mi paladar una verdadera expresión de autenticidad y encanto.

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